El Gobierno de México tiene el imperativo moral de apoyar a quienes han sido excluidos; mantendrá su respaldo a los sectores más competitivos: Víctor Villalobos, en el Foro Global Agroalimentario 2019.

El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula, convocó al sector agroalimentario nacional a construir el futuro del campo con una visión de largo plazo, compromiso con el desarrollo del país, responsabilidad social y sin sectores asimétricos.

Al participar en el Foro Global Agroalimentario 2019, puntualizó que el Gobierno de México “respalda y respaldará a los sectores más competitivos que han convertido al país en una potencia agroexportadora, pero tiene el imperativo moral de apoyar más a quienes han sido excluidos”.

“No podemos permitir que se siga profundizando la desigualdad entre la agricultura empresarial y mediana y la pequeña y de subsistencia, ni la desigualdad en los niveles de productividad y el acceso a los recursos financieros, a los insumos, al conocimiento, a la tecnología y a los mercados. Todo ello deriva en una enorme desigualdad en los ingresos”, apuntó durante su intervención en el encuentro organizado por el Consejo Nacional Agroalimentario (CNA) con el lema: El futuro de la agricultura es hoy.

Subrayó que ha sido relevante que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y representantes del sector agroalimentario nacional –como el Consejo Nacional Agropecuario (CNA)— participen en expresiones de colaboración y compromiso “porque sin resolver juntos el tema de la pobreza en que viven millones de personas es muy difícil alcanzar un desarrollo armónico”.

“¿De quién es la responsabilidad de disminuir esta desigualdad y abatir la pobreza en el campo? Es de todos los actores sociales y económicos; de todos los que de alguna manera u otra están vinculados a las grandes cadenas productivas que se generan alrededor del campo. También pienso que es pertinente la acción del Estado para apoyar a quienes menos tienen”, refirió.

Sabemos, expuso el titular de la Sader, que en el país el sector agroalimentario más avanzado ha demostrado su capacidad para convertirse en fuente del crecimiento económico, con una plataforma de exportación generadora de importantes ingresos, y que es altamente productivo y competitivo a nivel global.

Aseguró que el campo mexicano es fuerte y su potencial lo es más, pero –dijo– tenemos que prepararnos para enfrentar los desafíos y retos del sector y fortalecer nuestra posición internacional: somos la onceava potencia en la producción mundial de alimentos de cultivos agrícolas y de ganadería primaria, y nos situamos en el lugar 17 entre los países que tienen más producción pesquera y acuícola.

Detalló que en el subsector agrícola, México ocupa los tres primeros lugares a nivel internacional en la producción de aguacate, zarzamora, limón, chile verde, espárragos, nuez, fresa y papaya; en el pecuario, somos el cuarto productor mundial de huevo para plato y el sexto de carne de canal de ave y de bovino, y en el pesquero, el país es uno de los líderes mundiales en producción de camarón y pulpo.

Sin embargo, ante esta realidad productiva no se puede pasar por alto el que a consecuencia de políticas públicas de las últimas décadas México se convirtió en la principal nación importadora de varios productos básicos, entre ellos el maíz: “Distinción lamentable si se considera que somos centro de origen, domesticación y fuente de riqueza y diversidad genética de esta especie, base de la alimentación de los mexicanos”, recalcó Víctor Villalobos Arámbula.

De igual manera, acotó, para 2016 éramos ya el segundo país importador de leche y el tercero de carne de cerdo, y en 2017 habíamos importado 31.2 millones de toneladas de granos, de los que 47 por ciento fue de maíz, 14.2 de trigo y 3.5 de arroz.

“Para satisfacer el consumo nacional, en 2017 importamos el 36% de maíz, 95% de arroz, 68% de trigo, 50% de carne de cerdo y 37% de lácteos”, indicó en su ponencia magistral denominada Una nueva visión para atender los retos en el agro y avanzar hacia la autosuficiencia alimentaria.

Con base en el potencial y valor de nuestras agroexportaciones somos beneficiarios de una balanza comercial agropecuaria y agroindustrial superavitaria, que en los primeros siete meses del año fue de seis mil 688 millones de dólares, abundó.

Sin embargo, puntualizó que mientras la alimentación de la mayoría de los mexicanos y sus familias continúe dependiendo de importaciones no habremos resuelto el tema de la seguridad alimentaria con soberanía.

“Por supuesto que existe un amplio grupo de productores nacionales que tiene capacidad para abastecer el mercado interno y quisiéramos que todos se sumaran a esta tarea de producir alimentos”, resaltó.